MáS REMO
12-11-2008 - 08:05:50 - 307 Lecturas
Cuna de campeones
El club Remeros del Nalón trabaja duro por engrosar sus filas y repetir el éxito de la pasada temporada, con Rubén Álvarez-Pedrosa como campeón del mundo
LA NUEVA ESPAñA - Han pasado ya más de cinco décadas desde que los Remeros del Nalón lograran sus primeras victorias. Durante este medio siglo la práctica del remo ha asistido a una gran evolución marcada por la implantación de nuevos materiales y técnicas de entrenamiento. La madera ha dado paso a la fibra de carbono y el grueso de la preparación en la ría ha sido relegado por ejercicios en ergómetros. El que entonces fuera deporte mayoritario en Soto del Barco hoy necesita de savia nueva que pase a nutrir sus filas. A pesar de todo, la pasada temporada se cerró con un cien por cien de objetivos cumplidos.
En plena posguerra el río Nalón servía de sustento a muchos sotobarquenses. Extrayendo carbón de su fondo y orillas comenzó a forjarse el nombre de este club. Manuel Pulido, Óscar Álvarez y Genaro Pérez -vencedores de tres copas de España y tres copas de Falanges de la Mar- recuerdan cómo eran aquellos difíciles años. «Trabajábamos todo el día al carbón y después entrenábamos», comentan, «todos competíamos en la modalidad banco fijo, y nuestra especialidad era el batel. Tanto la embarcación como los remos eran de madera de pino. El batel pesaba 120 kilos y una vez mojado su peso era de 150 kilos».
A lo largo de diez años fueron dueños absolutos de su categoría. «Subir a lo más alto requiere mucho esfuerzo, y mantenerse en la cima es más complicado. El remo es duro, pero disfrutamos mucho. En 1959 dejamos de competir, la mayoría fuimos a trabajar a la industria, ya no éramos los mismos que cuando habíamos comenzado», dicen.
En 1994 el club resurgió de sus cenizas y desde entonces no se han dejado de recoger frutos. El Campeonato del Mundo logrado por Rubén Álvarez-Pedrosa este verano ha venido a coronar más de una década de esfuerzos, y es el éxito más notorio de la entidad, que hoy compite sólo en banco móvil debido a la escasez de remeros. La modalidad de batel -que tantas alegrías otorgó- descansa en tierra esperando ser recuperada. «Es una pena que no podamos competir en batel, modalidad que apenas ha cambiado con el paso del tiempo y que es típica del norte de España», afirma el entrenador Luis Miguel García, tetracampeón y dos veces subcampéon de España en la categoría de veteranos.
Por su parte, Rubén Álvarez-Pedrosa lleva remando nueve años en el club y esta temporada ha logrado cuatro medallas internacionales. En este período ha podido comprobar los avances tecnológicos que ha experimentado el banco móvil. «Las embarcaciones han mejorado en aerodinámica, pero también se incrementaron los precios. Algunas poseen velocímetros, contador de paladas y aparatos para corregir el ángulo de colocación del remo».
Lo único que no ha cambiado son las duras jornadas de entrenamiento. «Entreno por la mañana temprano. Descanso, como y de tarde entreno otra vez. Algunos días llegamos a tener tres sesiones de entrenamiento», comenta el campeón mundial, que pasa la mayor parte del año entre La Cartuja de Sevilla y el embalse de Trasona.
Los avances permiten una preparación más saludable. «Hoy en día no entramos apenas en el agua por el invierno. Gracias a unos simuladores de remo podemos entrenar a techo, e incluso simular competiciones», señala Luis Miguel García, entrenador de los remeros, «los padres no tienen por qué preocuparse si sus hijos quieren iniciarse en el remo, ya no se pasa frío ni se pillan mojaduras».
Tras unas vacaciones, Pedrosa ha retomado los entrenamientos, y está trabajando duro para conseguir su sueño: participar en las próximas Olimpiadas. Mientras, una nueva cantera de jóvenes se entrena en San Juan de la Arena.