DIARIO VASCO - (Koldo Domínguez).-Agosto, la canícula a pleno rendimiento y José Luis Korta no para de sudar. Acaba de ducharse después del entrenamiento de cada día. No el de Kaiku, el club que capitanea desde 2008, sino el suyo propio. Y es que el verano del remero y entrenador más laureado de la historia tiene hueco lejos de la mar. Por ejemplo, en un campo de golf. Como lo oyen.
- Ahora le ha dado por el golf.- Tenía ganas de probar. La gente me decía 'ven un día que te va a gustar'. Y aquí estoy. Además, también quería llevar la contra a todos esos que me decían 'tu, Korta, ni le vas a dar'. ¿Que no? Si los demás pueden, yo también.
- ¿Qué opinarán en Orio cuando le vean en la foto?- (Risas) 'Éste se ha vuelto loco'.
- ¿Puede enseñarme las manos? ¿Son de remero o de golfista?- ¡Ya no son de nada! Aún tengo algún callo. Antes teníamos que andar cada dos días cortándolos.
- ¿Echa de menos remar?- (Silencio) Lo llevo en la sangre. Esta semana he estado media hora con los remeros a ritmo lento. Así quito el gusanillo de sentir el bote desde dentro.
- ¿Quién le subió por primera vez a uno?- Ni me acuerdo. Remar era el único juguete que teníamos. Robábamos la barca al abuelo y al agua. Y no sabía nadar.
- ¿Y no tenía miedo?- ¡Cómo voy a tener miedo en el agua!
- Fue olímpico en Moscú 80.- Sí, vaya ciudad. Estuve una vez antes de los Juegos. Era abril, había nieve en las calles y los manzanos estaban con fruta. Y había mujeres abriendo zanjas con pico y pala, y limpiando de rodillas como nuestras abuelas.
- No le fue mal, ganó un diploma olímpico.- Sí, en doble scull con Oyarzabal. Estuve seleccionado para varios Juegos. El mejor mío hubiera sido Múnich pero dependía de Kaiku, que me pagaba el sueldo, y coincidían con La Concha y no pude ir.
- Con sus remeros, ¿es amigo, jefe, entrenador, confidente, dictador...?- De todo. Soy la madre, que como te quiere es la que más te chilla, pero también saben que soy el primero en ayudarles.
- En una trainera, de democracia nada, ¿no?- Sí hay democracia. Pregunto y luego hago yo. Aunque a veces cedo también. Antes sí que mandaba, cuando iba dentro remando. Entonces mi mejor palabra era 'hijo de...'.
- ¿Hay mucha gasolina súper en el remo?- Tenemos una lacra en el deporte. Es la droga. Se están haciendo ricos metiendo veneno a la gente y estoy peleando contra ellos. Es la regata más dura e importante de mi vida. Es una cruzada.
- Si no hubiera remado, ¿a qué se habría dedicado?- Ciclista. Se me daba bien. Y si no, cualquier cosa. Dejé la escuela con 12 años, empecé en una conservera y a hacer barcos con mi abuelo en el astillero. A los 14, me fui a la mar cuatro temporadas a bonito. Luego fui electricista, me fui a la mili. Volví y pedí trabajo en Gurelesa. '¿Qué oficio?', me preguntaron. 'Ninguno' les dije, y se descojonaron. Pero como fui sincero, me cogieron.
- ¿Ha sido feliz?- He tenido mucha suerte en la vida. Tengo una gran familia, grandes amigos y algún enemigo, la mayoría porque me tiene envidia. Y no hay medicina que lo cure.
- ¿Se quiere jubilar?- Me gustaría. Dejarlo todo y disfrutar y ver algo de mundo con la mujer. Coger una caravana e irme por ahí con ella.
- Ahora d...
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