DIARIO VASCO - La séptima victoria oriotarra en otras tantas jornadas de la Liga ARC-1-Trofeo Getariako Txakolina premió la perseverancia y la entrega de la afición amarilla. La Mirotza cuajó una regata completa sobre un complicado y saltarín campo de regateo y colocó el lazo al regalo con su última ola, sobre la que atravesó la baliza de meta.
Los veinte minutos anteriores no fueron un paseo triunfal pero sí la confirmación de la superioridad que los aguiluchos vienen demostrando semana va y semana viene en la exigente segunda división de traineras.
Orio marcó territorio en los momentos de la regata donde se le exige un plus al campeón que quiere mantener su hegemonía lanzando pequeñas dedicatorias a su afición. Con una enérgica salida por la calle uno, cerca de la devoción arraunlari del pueblo, asentó su poderosa remada una trainera por delante de Santurtzi para el segundo minuto y pasó a dominar al rival para mitad de largo con cinco segundos de renta.
Los oriotarras dosificaron su ventaja hasta la ciaboga y emprendieron el largo de vuelta con un margen de cinco segundos que anuló por completo la Sotera gracias a su mayor acierto sobre las olas por la calle dos.
En los momentos que más pesaban el palmarés y el orgullo local, en la fase de regata donde más afectaba la corriente de la calle uno con la marea ya descendiendo y, sobre todo, donde más apretaba la amenaza santurtziarra, Orio echó mano de su calidad y mantuvo la cabeza fría para imponer de nuevo esa efectiva remada de 36 paladas orquestadas al unísono y bien finalizadas a las órdenes del patrón, Aitor Carrillo.
Tras salvar el ataque enemigo, los locales volvieron a emprender la segunda maniobra con cuatro segundos de ventaja sobre un Santurtzi que se pasó de frenada empujado por una traidora ola.
La arrancada hacia fuera evidenció otro plus de nivel en la cuadrilla oriotarra, que para el primer minuto de largo ya abría un hueco de dos embarcaciones respecto a sus inmediatos perseguidores. Otro saludo de reconocimiento a la marea amarilla del espigón.
Elantxobe y Lekittarra, los dos botes que remaban en la tanda de honor, quedaban ya elimi...
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